“El hijo del cónsul” es el primer libro de la trilogía de Africanus, escrita por el español Santiago Posteguillo. Hoy les compartiré sobre mi experiencia leyendo este libro.
Así que no alarguemos más esta reseña: ¡Comencemos!
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Sinópsis
A finales del siglo IV antes de Cristo, Roma se encontraba a punto de ser aniquilada por los ejércitos cartagineses al mando de Aníbal. Ese era su inexorable destino hasta que surgió un solo hombre, un joven oficial de las legiones, que transformó lo que debía ocurrir en lo que finalmente fue: la génesis de un imperio y una civilización secular en el tiempo y en la historia del mundo.
Aquel niño recibió el nombre de su progenitor, Publio Cornelio Escipión, quien fuera cónsul de Roma durante el primer año de aquella guerra. Las hazañas del hijo del cónsul alcanzaron tal magnitud que el pueblo le concedió un sobrenombre especial, un apelativo referente a uno de los territorios que conquistó: Africanus. Africanus, el hijo del cónsul narra con una prosa ágil y directa el tormentoso y a la vez fascinante mundo de la juventud de Publio Cornelio Escipión, el Africano.
Esta novela describe con detalle las batallas de Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannae, los asedios de Sagunto, Tarento o Cartago Nova, los tensos debates en el senado, las marchas forzadas de las legiones, el avance de los elefantes, las frías noches previas al combate, la amistad de los legionarios durante la campaña, el dolor de la muerte, el sinsentido de la guerra, el significado, de la gloria y el honor, las costumbres y las tradiciones de una Roma milenaria.

Opinión
Puntaje: 5 Estrellas.
A estas alturas no debería sorprenderme que Posteguillo entre a mi lista de mejores lecturas del año, o que yo le de 5 estrellas a este libro. Santiago Posteguillo es uno de esos autores que, desde las primeras páginas, me deja completamente claro que disfrutaré de la novela, y este libro no ha sido la excepción.
En esta primera entrega de su trilogía de Africanus, Santiago Posteguillo nos transportará a finales del siglo IV, en donde se está llevando a cabo la Segunda Guerra Púnica.
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La historia se contará desde varios puntos de vista, los cuales representan los dos bandos del conflicto: por un lado está el bando de Cartago, cuyo protagonista es Aníbal, hijo de Amílcar, y general del ejército cartaginés en Italia. El segundo bando es, evidentemente, Roma, en donde seguiremos a muchos personajes entre los que se encuentran Fabio Máximo, Publio Cornelio Escipión Padre, Tito Macio (quien además es uno de los personajes con mayor crecimiento en la novela), Cneo Cornelio Escipión, y quien realmente es el protagonista de este bando: Publio Cornelio Escipión hijo.
Algo que me ha parecido magistral de parte de Posteguillo es que nos ha presentado a ambos rivales desde su nacimiento en el caso de Escipión y desde la infancia en el caso de Aníbal. Pero lo que más me ha gustado es que hemos conocido a sus padres y, por ende, la influencia que estos han tenido en sus hijos.
Por un lado tenemos a Amílcar Barca, padre de Aníbal, un general brillante, consumido por el odio y el resentimiento hacia Roma tras la derrota en la Primera Guerra Púnica. Es un estratega implacable que utiliza Hispania como base para reconstruir el poder de Cartago. En la novela vemos cómo él logra transmitir su misión de vida (derrotar a Roma) a sus hijos, especialmente a Aníbal, quien luego de entrenar en Cartago tomará el liderato del ejército de su padre en Hispania.
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Por otro lado, tenemos a Publio Cornelio Escipión (Padre), quien encarna las virtudes romanas tradicionales: disciplina, deber, honor y respeto por el Senado. Es un general competente y un padre estricto pero profundamente preocupado por el futuro de su hijo. También es un enamorado del teatro y cuenta con una de las bibliotecas personales más completas de Roma. Así como Amílcar transmitió a Anibal su odio hacia Roma y la misión de acabar con el gran rival de Cartago, Publio padre le transmite a su hijo los valores romanos y la responsabilidad que los Escipiones tienen con Roma.
Por otro lado, nos daremos cuenta que hay personajes a los que sólo les interesa el bien personal, sin importar si tienen que afectar a su bando para alcanzarlo, como es el vaso de Fabio Máximo. Algo similar lo noté en “Roma Soy Yo”, por lo que parece que Roma ha sido víctima de este tipo de personas por siglos.
Las estrategias militares se roban el protagonismo de la historia. Cada vez que hay un nuevo combate, el lector tiene la expectativa de conocer cuales serán las estrategias que cada bando realizará. Los diferentes asedios y combates a campo abierto fueron sin duda mis escenas favoritas, además,presenciar como Anibal y los escipiones veían la batalla y planeaban sus próximas acciones fue algo que disfruté, pues era curioso ver cómo utilizaban a su favor diferentes elementos de su entorno y del ambiente, como los ríos, las colinas y el viento.
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Los elefantes juegan un papel importante para el poderío de Cartago. El sólo pensar como Anibal logró llevar elefantes hasta los Alpes para atacar a Roma me parece impresionante. Esta novela me puso a pensar sobre cosas en las que normalmente no pensaba cuando leía sobre conflictos bélicos o enfrentamientos de varios bandos. Por ejemplo, Aníbal debería tener una línea de suminsitro robusta para alimentar a los elefantes y a su ejercito. Sigo sin entender con total claridad cómo lo hacía.
Y hablando de cosas que no logré entender del todo, me causa curiosidad de donde sacan tantos hombres para los ejercitos. Estamos hablando de miles y miles de soldados que mueren en estas batallas, y aun así son capaces de sacar más y más hombres para ir a combatir. En el caso de Roma habían nuevas legiones cada cierto tiempo, incluso después de astronómicas derrotas.
Por último, no puedo no mencionar esta trama en esta reseña, y es que la historia de Tito me ha gustado. Este es un personaje que paso por las duras y las maduras, y que termina el libro con una posición favorable. Debo admitir que ahora tengo curiosidad por leer sus obras.
En fin, y como podrán notar, este es un libro que me disfruté de principio a fin. Si bien es una novela grande, Posteguillo tiene la habilidad de hacer que la narración fluya y vuele en mis manos, por lo que realmente fue sencillo avanzar rápidamente por la novela. Obviamente quiero leer la continuación, la cual estaré iniciando pronto.

