Entrevista con Pilar Quintana: Escritura, libros y proceso creativo

Daniel Sepúlveda - Influencer literario y experto en marketing

By Daniel Sepúlveda

Cuando empecé a leer a Pilar Quintana con La perra, no imaginaba que terminaría conversando con ella sobre algunos de los temas que más me interesan como lector: cómo se construye una carrera literaria, qué significa realmente tener éxito, cómo cambia la escritura con el paso de los años y qué ocurre cuando un libro empieza a tener una vida propia después de ser publicado.

En esta entrevista también hablamos de la Biblioteca de Escritoras Colombianas, proyecto que Pilar lidera y que busca recuperar y dar circulación a obras de autoras que durante mucho tiempo tuvieron poca presencia dentro del panorama editorial. La primera edición reunió 18 títulos y, según me contó Pilar, el trabajo de una segunda etapa supone ampliar considerablemente el número de autoras incluidas.

Pero la conversación también tuvo espacio para hablar de La perra, de sus lectores en distintos países, de su rutina actual para escribir, de las ferias del libro y de algo que me pareció especialmente interesante: la diferencia entre querer ser escritor y convertirse, además, en una figura pública dentro de la industria editorial.

Pilar Quintana y las Escritoras Colombianas

Uno de los primeros temas que quise conversar con Pilar fue la Biblioteca de Escritoras Colombianas, un proyecto que busca recuperar obras de autoras colombianas que habían quedado descatalogadas o tenían poca circulación.

Pilar me contó que el trabajo comenzó con un corpus mucho más amplio de lo que finalmente podía entrar en la primera colección. Durante los estudios iniciales encontraron alrededor de 472 autoras que habían escrito en Colombia. La primera edición, sin embargo, reunió solamente 18 libros de 18 escritoras. Ahora el proyecto entra en una segunda etapa mucho más grande, con diez antologías que reunirán aproximadamente 101 autoras.

El tamaño del proyecto también cambia por completo el trabajo editorial. No se trata solamente de leer libros y decidir cuáles deberían volver a circular. En muchos casos hay que localizar a los herederos de las autoras, explicarles el proyecto y negociar los derechos de publicación. Pilar me explicó que menos del 20% de las autoras de esta nueva etapa están libres de derechos, por lo que una parte importante del trabajo consiste en encontrar a los titulares y formalizar las cesiones correspondientes.

A esto se suma la lectura, la selección y posteriormente el proceso de edición. Es decir, detrás de una colección como esta existe un trabajo editorial que puede ser mucho más complejo de lo que imaginamos cuando simplemente vemos los libros terminados en una librería.

La primera Biblioteca de Escritoras Colombianas fue lanzada por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia con 18 títulos que abarcan géneros como novela, cuento, poesía, teatro, autobiografía y textos periodísticos. Entre ellos se encuentran Una holandesa en América, de Soledad Acosta de Samper; Ángela y el diablo, de Elisa Mújica; y Acá empieza el fuego, de Emilia Ayarza.

Para mí, este proyecto también deja una idea importante para quienes escriben: una literatura no se construye únicamente alrededor de los libros que consiguen permanecer en circulación. También existe un trabajo de recuperación, investigación, edición y difusión que permite que otras obras vuelvan a encontrarse con nuevos lectores.

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“La perra” y el impacto en su carrera

Después de hablar de la Biblioteca, pasamos a La perra, el libro con el que yo mismo empecé a leer a Pilar Quintana. Lo primero que le pregunté fue si, mientras escribía la novela, esperaba que tuviera el impacto que terminó alcanzando. Su respuesta fue muy clara: no.

Pilar empezó a trabajar en la historia cuando tenía alrededor de 42 o 43 años. Para entonces ya había dejado atrás aquella idea un poco ingenua que muchos escritores tenemos cuando comenzamos: publicar un libro y alcanzar rápidamente el reconocimiento. Con los años había entendido que construir una carrera literaria es mucho más difícil y que palabras como éxito, prestigio, ventas o premios pueden significar cosas muy diferentes.

Su objetivo en ese momento era mucho más sencillo. Quería construir una carrera modesta y conseguir que cada libro tuviera suficientes lectores para que su editorial quisiera publicar el siguiente.

Y ahí aparece una de las particularidades de La perra. Se trata de una novela corta protagonizada por Damaris, una mujer negra y pobre del Pacífico colombiano cuyo deseo de tener un hijo no se cumple. Pilar pensaba que no necesariamente era una historia destinada a encontrar un público muy grande. Incluso bromeaba con que se conformaba con que la leyeran dos amigos y su esposo.

El resultado fue muy diferente. La perra alcanzó lectores en numerosos países y ha sido traducida a más de veinte lenguas. También fue finalista del National Book Award de Literatura Traducida en Estados Unidos y recibió, entre otros reconocimientos, un English PEN Translates Award.

Lo interesante es que la historia no dejó de crecer después de su publicación. Pilar me contó que ha conversado con lectores de lugares tan diferentes como Japón, China, Islandia, Dinamarca, Suecia e Italia. Cada nueva edición y cada nueva traducción supone, de alguna manera, que el libro vuelve a nacer para un grupo diferente de lectores.

La propia Pilar lo resumió durante nuestra conversación de una manera que me parece muy apropiada para entender qué sucede con los libros después de publicarlos: cada vez que aparece en un nuevo país, hay personas que lo descubren por primera vez.

Eso también explica por qué una autora puede seguir hablando de un libro publicado hace varios años sin sentir que necesariamente está repitiendo la misma experiencia. Para quien escribe, una obra puede parecer cerrada cuando entrega el manuscrito a la editorial, pero para los lectores apenas está comenzando su recorrido.

El papel de las escritoras en la literatura colombiana

Otro tema que apareció durante la conversación fue el papel cada vez más visible de las escritoras dentro de la industria editorial colombiana. Pilar recuerda que cuando comenzó a publicar, hace más de dos décadas, la situación era diferente. Según su experiencia, había pocas escritoras visibles en cada generación y con frecuencia las obras escritas por mujeres eran consideradas literatura menor o literatura dirigida exclusivamente a otras mujeres.

Ella reconoce que esa situación ha cambiado y celebra la mayor presencia de autoras en el panorama editorial. Sin embargo, también identifica un problema que sigue presente: el encasillamiento.

En muchas ocasiones, cuando se habla de escritoras, la conversación termina concentrándose en maternidad, literatura femenina o escritura de mujeres. Para Pilar, estos temas pueden formar parte de una obra, pero no deberían convertirse en la única forma de aproximarse a una autora.

Y aquí aparece otra de las ideas que me parecieron más importantes de la entrevista: Ser mujer no convierte automáticamente a alguien en una buena escritora. Antes está el oficio.

Para escribir un buen libro hace falta trabajar la escritura, independientemente de si quien lo hace es hombre o mujer. La experiencia personal puede proporcionar materiales, preguntas y perspectivas, pero no sustituye el trabajo literario.

Esta idea conecta con algo que Pilar también ha experimentado en su propia trayectoria: una cosa es querer escribir y otra muy distinta aprender el oficio necesario para convertir una historia en un libro.

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Pilar Quintana

Cómo es la rutina de escritura de Pilar Quintana

Cuando le pregunté a Pilar si tenía algún ritual de escritura, su respuesta terminó siendo bastante diferente de los rituales que solemos imaginar cuando hablamos de escritores.

Antes tenía sus propios hábitos, pero la llegada de su hijo cambió completamente esa dinámica. Ahora su rutina consiste, sencillamente, en empezar a escribir cuando su hijo se va al colegio. Me gustó especialmente cómo explicó esa transformación. Su “habitación propia” consiste ahora en tener ese tiempo disponible mientras su hijo está en el colegio.

Puede parecer algo muy sencillo, pero precisamente ahí está lo interesante. No todos los escritores pueden construir una rutina perfecta, escribir siempre a la misma hora o disponer de un espacio completamente aislado. Las circunstancias personales cambian y el método tiene que adaptarse a ellas. En el caso de Pilar, la disciplina no desapareció; simplemente cambió de forma.

Para quienes están intentando escribir, esta parte de la conversación tiene una lectura bastante práctica. A veces se espera encontrar las condiciones ideales antes de comenzar un proyecto, cuando en realidad lo que se necesita es identificar cuál es el espacio de tiempo que realmente se puede proteger y utilizar para escribir.

Cómo elige Pilar Quintana los libros que lee

También hablamos de su relación actual con la lectura y de algo que probablemente muchos lectores hemos experimentado: esa pila de libros pendientes que parece crecer más rápido de lo que podemos leer.

Pilar me contó que ahora escoge mucho sus lecturas y que tiene poca paciencia cuando un libro no consigue interesarla. Si alrededor de la página diez no está funcionando para ella, puede decidir dejarlo. En algunos casos llega hasta la página veinte, pero no siente que tenga que terminar necesariamente todo lo que empieza.

Con los clásicos, reconoce que suele tener más paciencia, pero con las novedades le cuesta asumir el riesgo de dedicar tiempo a una obra que quizá no va a disfrutar. Y hay otra idea interesante detrás de esto: dejar un libro no significa necesariamente que sea malo. A veces simplemente no es el momento adecuado.

Pilar recordó que había leído Los versos satánicos, de Salman Rushdie, durante el colegio y que en aquel momento no le gustó. Tres años después volvió a leerlo y la experiencia fue completamente diferente.

Eso me parece especialmente interesante desde el punto de vista de la lectura: los libros también dependen del contexto en el que llegan a nosotros. Una obra puede no funcionar hoy y hacerlo varios años después porque nosotros hemos cambiado, porque conocemos más sobre determinado tema o simplemente porque estamos en otro momento de nuestra vida.

Lo que cambia cuando un escritor publica un libro

Hay otra parte de la entrevista que muestra una realidad menos conocida del oficio literario: la relación entre el escritor y el público.

Pilar me contó algunas situaciones incómodas que ha vivido con personas que se acercan a ella a partir de la imagen pública que construye su trabajo. En particular, habló de alguien que comenzó a escribirle mensajes, hacerle reclamos y exigirle que devolviera un libro que ella nunca había pedido.

Más allá de la anécdota, lo que aparece detrás es una cuestión más importante: cuando un escritor publica, muchas personas empiezan a relacionarse no solamente con sus libros, sino también con la persona que los escribió.

Pilar reconoce que esa exposición puede resultar difícil porque su trabajo, en realidad, consiste principalmente en estar en casa escribiendo. Sin embargo, el mundo editorial ha ido dando cada vez más importancia a la figura pública del escritor: entrevistas, ferias, presentaciones, fotografías, redes sociales y encuentros con lectores forman parte de una carrera literaria que va mucho más allá de sentarse a escribir.

Ella misma lo explicó durante la conversación: cuando empezó quería ser escritora y publicar libros, pero no necesariamente había pensado en todo lo que vendría después.

La relación con los lectores y las ferias del libro

A pesar de las dificultades de esa exposición pública, hay una parte de las ferias del libro que Pilar disfruta especialmente: encontrarse con los lectores. Le gustan los clubes de lectura y las conversaciones con lectores jóvenes porque, según me explicó, también aprende de ellos. Las personas que leen sus libros pueden descubrir aspectos de una obra que la propia autora no había considerado de esa manera.

Esto es importante porque la relación entre escritor y lector no termina cuando se publica una novela. A partir de ese momento comienza otra etapa en la que la obra entra en contacto con experiencias, interpretaciones y preguntas diferentes.

Para alguien que escribe, escuchar esas lecturas puede resultar especialmente útil. No necesariamente porque el autor tenga que cambiar lo que quiso decir, sino porque comprobar cómo otras personas reciben una historia permite descubrir nuevas posibilidades dentro de ella.

En ese sentido, las ferias del libro cumplen una función que va más allá de promocionar una obra. También pueden convertirse en un espacio para volver a pensar en lo que uno ha escrito.

Lo que cambia cuando un escritor publica un libro

Durante la entrevista también apareció una anécdota que me gustó especialmente. Cuando Pilar vivió en el Pacífico colombiano, unos niños pequeños le preguntaron a qué se dedicaba. Ella les explicó que era escritora y entonces comenzaron las preguntas: querían saber cómo hacía los libros y cómo se convertían en objetos que podían venderse.

Pilar les explicó que ella escribía los libros, pero que después era la editorial la encargada de producirlos y comercializarlos. La conversación terminó siendo todavía más curiosa cuando les explicó cuánto recibía por cada ejemplar vendido. Los niños inmediatamente propusieron una solución mucho más sencilla: montar un puesto y vender los libros cuando llegaran los turistas.

La anécdota es divertida, pero también muestra algo que muchas personas no conocen sobre el funcionamiento de la industria editorial. Incluso dentro de las propias familias de los escritores puede existir confusión sobre qué hace exactamente un agente, qué funciones cumple un editor o cómo se reparte el trabajo después de que el autor termina un manuscrito. Escribir un libro es solamente una parte de todo lo que ocurre hasta que ese libro llega a una librería.

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Tres libros que Pilar Quintana recomienda leer

Para terminar nuestra conversación, le pedí a Pilar que recomendara tres libros. Pero en lugar de elegir simplemente tres títulos de sus lecturas favoritas, decidió aprovechar la oportunidad para recomendar obras de las autoras que forman parte de la Biblioteca de Escritoras Colombianas.

La primera fue Una holandesa en América, de Soledad Acosta de Samper. Pilar considera que esta novela puede cambiar la manera en que entendemos la época en la que también se desarrolla María, de Jorge Isaacs. La obra de Acosta de Samper fue escrita en el siglo XIX y presenta otra representación de la mujer y de la sociedad de su tiempo. La Biblioteca Digital de Bogotá confirma que la novela fue escrita en 1873 y publicada en distintas versiones posteriormente.

El segundo libro fue Ángela y el diablo, de Elisa Mújica, una colección de cuentos que cuenta además con ilustraciones de Luz Tejada. El título forma parte de los 18 libros de la primera Biblioteca de Escritoras Colombianas y se encuentra identificado por la Biblioteca Nacional como un volumen de cuentos.

Finalmente, Pilar recomendó Acá empieza el fuego, de Emilia Ayarza, una selección de poesía que también forma parte de la Biblioteca de Escritoras Colombianas. La edición fue compilada y prologada por Camila Charry Noriega y reúne una muestra de la obra de Ayarza.

Son tres recomendaciones que además funcionan como una pequeña puerta de entrada al propósito de la Biblioteca: Recuperar libros que quizá no forman parte de las lecturas habituales y volver a ponerlos en circulación.

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La perra Pilar Quintana

¿Qué te ha parecido?

La conversación con Pilar Quintana me dejó varias ideas sobre el oficio de escribir. Una de ellas es que construir una carrera literaria lleva tiempo y que el reconocimiento no necesariamente llega cuando uno lo espera. La perra es un buen ejemplo: Pilar no comenzó a escribirla pensando que se convertiría en una novela traducida a tantos idiomas y leída en países tan diferentes.

También me quedo con su forma de entender la escritura como un oficio que necesita trabajo y con esa idea tan sencilla de adaptar la rutina a las circunstancias de cada etapa de la vida. No siempre podremos escribir en las condiciones ideales, pero sí podemos buscar el espacio que tengamos disponible y protegerlo.

Y, por supuesto, me parece especialmente valioso que una escritora con su trayectoria dedique parte de su trabajo a recuperar las obras de otras autoras colombianas. La Biblioteca de Escritoras Colombianas demuestra que todavía existen muchas historias y voces que pueden volver a encontrarse con nuevos lectores.

Si todavía no has leído a Pilar Quintana, La perra puede ser un buen punto de partida para conocer su obra. Y si ya la conoces, esta entrevista permite acercarse un poco más a la escritora que está detrás de sus libros.

Pilar Quintana entrevista

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